Mantén tus hábitos de higiene oral
Cepillarte los dientes dos veces al día, durante unos dos minutos y con pasta con flúor, es la base de una boca sana. Complétalo con hilo dental o cepillos interdentales una vez al día, porque el cepillo no llega a los espacios entre los dientes. Cambia el cepillo cada tres o cuatro meses, o antes si las cerdas se abren. Y no esperes a que algo duela: una revisión al año permite detectar a tiempo caries y problemas de encías, cuando su tratamiento es más sencillo.
Recuerda que una buena higiene oral incluye:
Unos pocos gestos diarios marcan la diferencia.
- Cepillado dos veces al día con pasta con flúor.
- Hilo dental o cepillos interdentales una vez al día.
Si tienes dudas sobre la técnica, pregúntanos en tu próxima revisión.
El cepillo de dientes se cambia cada tres o cuatro meses. Si usas cepillo eléctrico, cambia el cabezal con la misma frecuencia.
Reduce los dulces y los picoteos azucarados
Evita las bebidas que manchan los dientes
El café, el té y el vino tinto oscurecen el esmalte con el tiempo. No hace falta dejarlos: enjuágate con agua después de tomarlos y espera un rato antes de cepillarte.
No uses los dientes como herramienta
El café, el té y el vino tinto oscurecen el esmalte con el tiempo. No hace falta dejarlos: enjuágate con agua después de tomarlos y espera un rato antes de cepillarte.
Deja los malos hábitos
Morderse las uñas, abrir envases con los dientes o fumar dañan el esmalte y las encías. Si aprietas o rechinas los dientes por la noche, coméntalo en la consulta: una férula de descarga puede protegerlos.
Ilumina tu sonrisa con un blanqueamiento profesional
El café, el té y el vino tinto oscurecen el esmalte con el tiempo. No hace falta dejarlos: enjuágate con agua después de tomarlos y espera un rato antes de cepillarte.